Mariana de Pineda, granadina y liberal

mariana pineda cuadro

Tabla de contenido

Este artículo tiene como objetivo rendir homenaje a la heroína liberal granadina Mariana de Pineda Muñoz, ejecutada por defender la libertad en España.

1.- Mariana de Pineda, nacimiento y matrimonio

Marina de Pineda Muñoz nació en Granada el 1 de septiembre de 1804, en el seno de una familia noble, su padre Mariano de Pineda Ramírez, era capitán de navío de la Armada y caballero de la Orden de Calatrava, su madre María de los Dolores Muñoz y Bueno, una mujer de origen humilde, por lo que nunca se casaron.

Fue bautizada en la iglesia de Santa Ana, huérfana de padre con un año de edad quedó bajo la custodia de su tío paterno José de Pineda, que luego al contraer matrimonio delegó sus responsabilidades en el matrimonio formado por José Mesa y Úrsula de la Presa que fueron los que criaron a Mariana. Durante su niñez fue testigo de la invasión francesa de Granada y de la promulgación de la Constitución de 1812, conocida como La Pepa.

Aunque la herencia del padre le ahorró penurias económicas, tuvo una infancia difícil debido a las carencias afectivas. Mariana de Pineda comenzó su vida adulta a los quince años, cuando se casó en 1819 con Manuel de Peralta y Valle, un militar liberal próximo al circulo constitucionalista del conde de Teba con el que tuvo un hijo (José María) y una hija (Úrsula María) quedando viuda en 1822 con tan sólo dieciocho años de edad y al cargo de dos pequeños. En 1829, Mariana dio a luz a una niña (Luisa) fruto de su relación con el abogado José de la Peña quién tardó muchos años en reconocer a su hija.

Retrato de Mariana de Pineda

2.- Absolutismo contra liberalismo

Tras el fin de la Guerra de la Independencia llegó al trono Fernando VII (1814-1833) que anuló la Constitución de 1812 implantando un sistema absolutista impuesto con la represión y el miedo.

En 1820 triunfa el levantamiento del general Rafael de Riego, al que siguió el Trienio Liberal (1820- 1823) quedando Fernando VII obligado a jurar la Constitución de 1812 y abolir la Inquisición. Pronto la intervención militar de los Cien Mil Hijos de San Luis le permitió de nuevo volver al absolutismo, es lo que se conoce como la Década Ominosa (1823-1833) donde se ejerció una gran represión contra quienes cuestionaban el sistema absolutista siendo la pena de muerte o el exilio el destino de los liberales.

Tras enviudar Mariana de Pineda se mantuvo fiel a sus creencias políticas y se implicó en la causa liberal ayudando a miembros del partido liberal perseguidos por el absolutismo, consiguiéndoles pasaportes falsos y asistiendo a los presos políticos liberales. Entre 1825 tiene su primer problema con las autoridades absolutistas al ser ella y su criado Antonio Buriel delatados por un preso liberal, acusados de actuar de intermediarios entre los liberales granadinos y los exiliados en Gibraltar, ambos fueron investigados pero concluyeron el proceso sin condena alguna. Por este motivo Mariana decide desaparecer durante dos años de Granada sin que se sepa dónde estuvo ni qué hizo.

A su regreso a Granada tiene lugar una de las acciones más destacadas en las que participó Pineda, la preparación de la fuga de su primo Fernando Álvarez de Sotomayor, comandante del Ejército que había sido condenado a muerte por su implicación en el levantamiento de Riego y que logró escapar de la cárcel de Granada disfrazado de fraile y huir a Gibraltar en 1827. Esta acción hizo que la policía rodeara de espías a la granadina y registrara su casa. A partir de entonces Ramón Pedrosa y Andrade, Alcalde del Crimen de la Real Chancillería de Granada y subdelegado de policía en el Reino de Granada, empezó a estrechar el cerco sobre Mariana.

3.- La persecución

Pedrosa estaba obsesionado con Mariana desde hacía años; según la biografía de Antonina Rodrigo, la persiguió como hombre y como político, siendo siempre rechazado por ella, lo que hizo que la persecución fuese más tenaz. Pedrosa intentó sin éxito reactivar la causa que en 1925 había terminado con Pineda y su criado libres.

Finalmente, Pedrosa se enteró de que unas bordadoras del Albayzín estaban preparando una bandera liberal con el lema “Libertad, igualdad y ley”, que había de servir de enseña para un proyecto revolucionario y que simbolizaba la lucha contra la monarquía.

La bandera era morada con un triángulo verde en el centro alrededor del cual se disponía el lema bordado en letras rojas. Las autoridades absolutistas hicieron que las bordadoras llevaran la bandera a la casa de Mariana, sita en el nº 19 de la C/ Águila y poco después, el 18 de marzo de 1831, registraron la casa donde encontraron la bandera a medio bordar escondida en el hueco de una hornilla.

La joven Mariana de Pineda fue detenida permaneciendo nueve días en arresto domiciliario con varios intentos de fuga frustrados, por lo que fue conducida a la cárcel de «mujeres de mala vida» que estaba en el beaterio del convento de las Arrecogidas Santa María Egipciaca, donde estuvo presa durante los dos meses aproximados que duró el proceso.

Reproducción de la bandera liberal que se encontró en la casa de Mariana de Pineda y por la que fue condenada a muerte
Mariana de Pineda despidiéndose de las beatas de Santa María Egipciaca, obra de Isidoro Santos Lozano Sirgos de 1862

4.- El juicio y la ejecución

El proceso judicial estuvo plagado de irregularidades, como por ejemplo que el abogado defensor sólo tuvo 24 horas de plazo desde que conoció el caso para presentar su escrito de defensa en el que argumentó que la bandera no tenía nada que ver con ninguna conspiración, sino que tenía un significado cercano a la masonería como demostraba el lema que aparecía en ella.

Tras cuatro días de juicio, en los que ella no pudo ni siquiera estar presente, se dictó sentencia el 26 de abril de 1831 en la que Mariana era condenada a pena de muerte por un delito de rebelión contra el orden y la monarquía con confiscación de bienes.

Estudios modernos sostienen que Pineda no tuvo un papel dirigente en ninguna conjura liberal y que el objetivo de su detención fue que delatara a los cabecillas liberales.

Por eso el ministro de Justicia autorizó un indulto para Pineda si delataba a sus compañeros liberales, pero ella se negó diciendo:

nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie. Me sobra firmeza de ánimo para arrostrar el trance final. Prefiero sin vacilar una muerte gloriosa a cubrirme de oprobio delatando a persona viviente (…) El recuerdo de mi suplicio hará más por nuestra causa que todas las banderas del mundo

Desde ese momento su lealtad pasó a formar parte de su leyenda.

De nada sirvieron los alegatos que a favor de la joven dirigió un sector influyente de la sociedad granadina a Fernando VII, pues la sentencia se cumplió el 26 de mayo de 1831 y Mariana fue ejecutada con garrote vil en el granadino Campo del Triunfo mientras se quemaba la bandera liberal que habían encontrado en su casa.

Fue enterrada en un principio en el cementerio del Almengor, sin que nada identificase su tumba y desde 1856 descansa en la cripta de la catedral de Granada.

Ejecución de Mariana de Pineda, obra de Antonio Montiel, 1985

5.- La leyenda popular, la literatura y la televisión

Casi de inmediato Maria de Pineda se convirtió en símbolo de la libertad y de la lealtad y su figura se fue haciendo cada vez más popular siendo protagonista de numerosos romances y canciones, como ésta:

Granada triste está
porque Mariana de Pineda
a la horca va
Porque Pedrosa y los suyos
sus verdugos son,
y ésta ha sido su venganza
porque Mariana de Pineda
su amor no le dio

También ha inspirado varios textos teatrales y novelas desde el siglo XIX:

  • Aniversario de la muerte de doña Mariana Pineda, representación teatral de Teniente Fernando Nieto, Málaga 1836.
  • Mariana Pineda, drama en cuatro actos de Francisco de Paula Lasso de la Vega, Málaga 1838.
  • Mariana Pineda, drama de Federico García Lorca escrito en 1925 y estrenado el 24 de junio de 1927 en Barcelona, con decorados y vestuario de Salvador Dalí y con Margarita Xirgú en el papel de protagonista.
  • Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca, tragedia que gira en torno a la figura de Mariana de Pineda de José Martín Recuerda, escrita en 1970.
  • Mariana, obra teatral de José Ramón Fernández Domínguez, escrita en 1991 y estrenada en 1996.
  • Mariana en sombras, obra escénica, en verso y prosa, acompañada de música de Antonio Carvajal, 2002.
  • El Papiro de Sept, novela histórica de Isabel Pisano, Barcelona 2010.
  • Mariana, los hilos de la libertad, novela histórica de José Calvo Poyato, Barcelona 2013

En televisión la más popular de las series ha sido Proceso a Mariana de Pineda, de Rafael Moreno Alba y protagonizada en 1984 por Pepa Flores.

También el episodio Mariana Pineda de la serie Paisaje con figuras, producido por RTVE en 1976.

6.- Reconocimientos

Mariana de Pineda, considerada la heroína granadina símbolo de la libertad, tiene en Granada una calle y una plaza con una estatua que la representa creada por Miguel Marín y Francisco Morales entre 1869 y 1870. En el lugar donde fue ajusticiada, actualmente Plaza de la Libertad, una cruz recuerda el hecho. Además hay un Instituto de secundaria en Granada capital y varios colegios en la provincia (Atarfe, Huétor Vega y Motril) que llevan su nombre, al igual que varios colegios de la provincia de Málaga, otro en Sevilla capital, otro en Getafe y un Instituto en Madrid capital.

Por otro lado 183 municipios de España también le han dedicado plazas o calles, de ellos 132 se encuentran entre la Región de Granada y Andalucía.

En el Congreso de los Diputados desde 1838 hasta 1973 hubo una placa, hoy desaparecida, que recordaba a Mariana de Pineda y otros liberales como José María Torrijos y que se debería reponer; parece que se retiró para hacer una reforma y luego se extravió. También la sala donde se reúne la Junta de Portavoces lleva el nombre de la heroína granadina, donde además se expone el cuadro Mariana Pineda en capilla pintado por Juan Antonio Vera Calvo en 1862.

Estatua de Mariana de Pineda en la plaza del mismo nombre en Granada

El Ayuntamiento de Granada organiza el domingo más cercano al 26 de mayo la Fiesta Cívica de Mariana de Pineda, cuyos actos discurren en la plaza que lleva su nombre.

La casa de Mariana se ha acondicionado para acoger un museo donde se exponen objetos y recuerdos de su dueña y también el Centro Europeo de las Mujeres, donde se organizan talleres, seminarios y actividades culturales relacionadas con Mariana y la mujer.

7.- El final de Ramón Pedrosa y Andrade

Ramón Pedrosa y Andrade nació en Escoura (Adelán), una pequeña aldea de Lugo, en 1786 en el seno de una familia acomodada que vivía de la agricultura.

Estudió en el seminario de Mondoñedo y se licenció en leyes por la Universidad de Santiago, tras lo que comenzó a ejercer la abogacía en Real Audiencia de Galicia.

En 1823 fue nombrado alcalde de Mondoñedo, donde tuvo amplios poderes administrativos y judiciales hasta 1825. A principios de ese año Francisco Tadeo Calomarde, ministro de Gracia y Justicia, lo destinó a Granada como Alcalde del Crimen (juez) de la Real Chancillería y subdelegado de policía en el Reino de Granada, con el objetivo de aumentar la represión contra liberales y masones. Era un hombre de personalidad compleja, muy religioso y conservador y extremista en la aplicación de las leyes de la monarquía absolutista.

Ejerció en Granada entre el 24 de febrero de 1825 y el 11 de noviembre de 1831, su dependencia directa del Consejo Real le confirió un poder enorme y en poco más de seis años limpió Granada de masones y liberales, sembrando el terror entre la población y llevando al patíbulo a más de un centenar de personas.

A finales de 1831 fue destinado a Madrid como Alcalde del Crimen, donde ejerció hasta octubre de 1833. Al morir Fernando VII, la reina regente María Cristina se echó en manos de los liberales ante la presión de los carlistas.

7.1 Destitución y destierro

Ramón Pedrosa fue destituido de su puesto y se fue a su tierra donde se unió a los carlistas gallegos, fue perseguido y encarcelado por los liberales y participó en conspiraciones contra la reina regente.

Finalmente fue condenado a muerte, pero por ser funcionario del Estado se le conmutó la pena por el destierro durante seis años a las Islas Marianas en mitad del Pacífico.

En abril de 1836 partió hacia Filipinas desde el puerto de Cádiz rumbo al destierro. Al finalizar la condena se trasladó a Roma por no atreverse a volver a España, donde se supone que murió sin poder volver a ver a su esposa. Su pista se pierde en 1849 y a día de hoy nada se sabe de dónde reposan sus restos.

mariana pineda
Plaza Mariana de Pineda a principios del siglo XX, Granada

Asociación por la Región de Granada

Mayo 2020

Comparte este artículo:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba