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El regionalismo responde a Magdalena Trillo

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En Granada hoy.

Es de agradecer que un diario como Granada hoy dedique un espacio relevante al regionalismo granadino y que lo haga desde la columna de su distinguida directora la Sra. Magdalena Trillo.

¿Cómo no expresar gratitud ante la evidencia de que se reconoce a este movimiento?

Permítasenos que, en relación a los puntos que aborda la Sra. Trillo, hagamos algunas puntualizaciones que creemos son oportunas:

El título de su colaboración hace referencia a la envidia, aunque se matiza como sana. En primera acepción de la RAE, la envidia es tristeza o pesar del bien ajeno. Pues bien, el movimiento regionalista en nada sufre porque una provincia u otra del sur prospere; lo que viene haciendo es denunciar los sistemáticos agravios en la distribución de las inversiones para que esa prosperidad alcance de forma equitativa a todas ellas.

Por otra parte, ¿quién habla de independencia? La Región de Granada es parte fundacional de España y realmente lo que reclama es la desagregación de otra región, Andalucía, a la que se nos sumó de forma más que discutible. Por tanto, la Comunidad Andaluza es un constructo artificial sin trayectoria ni aval histórico y por tanto es del todo inapropiado el uso del término independencia. Quienes vienen defendiendo esta salida de esa Comunidad defienden su postura sobre muy diversos elementos con coherencia loable e irrebatible como usted reconoce. Resulta paradójico que, a renglón seguido, hable de que no es posible sostener que “Sevilla nos ningunea y nos roba” y habla de un exigente filtro de verificación del que no sólo no indica la fuente, sino que lo da por válido sin más.

Por otra parte, es hiriente que haga referencia a una pretendida incapacidad de autogobierno en nuestra tierra hablando con sorna de lo que ocurre en el Ayuntamiento de Granada que, dicho sea de paso, es fiel reflejo de los tejemanejes sevillanos y madrileños de las ejecutivas de partidos que no tienen sensibilidad alguna por nuestra tierra.

¿Necesitamos pues, Sra. Trillo, de tutela permanente de la madrastra sevillana que citaba la prensa granadina en los años 30 del siglo XX? No, sinceramente.

Cuando habla de competitividad, no podemos por más que estar de acuerdo en que esta es un motor de cambio y mejora en lo que somos y hacemos. Sin embargo, parece que usted olvida citar que el marco para competir está globalizado y que las referencias de lo que podrían ser los faros que guíen nuestras energías para la excelencia no pueden estar en el escenario de una Comunidad que no mejora sus datos respecto a la España de 1955 en cuanto a renta per cápita y que volvió a estar entre las pobres de Europa en 2018. Mirarnos en Sevilla, ¿por qué y para qué? ¿Para aspirar a ser émulos siempre de segunda? ¿Por qué no mirar hacia Madrid, Cataluña o País Vasco? No hay que olvidar que la competencia más saludable y con mejores resultados es la que se hace consigo mismo, la autosuperación.

Cuando habla de la provincia hermana de Málaga señala que se la mira de reojo: si ahora a la admiración se le llama reojo, será así. Evidentemente Málaga ha prosperado y mucho, lo que es motivo de satisfacción para los regionalistas. Y no, no hay espejismos. Quien ha conocido Málaga hace cuarenta años y se acerca a ella ahora nota un cambio brillantísimo. Ilusiones ópticas, no. Y vuelve a salir Sevilla, la rutilante estrella del sur que todo lo eclipsa con sus últimos logros enumerados, pero sin referirse en ningún momento a los enormes e inequitativos apoyos de la Administración autonómica para convertir su marca en referente. Está demasiado reciente la no autorización del rodaje de Juego de Tronos en Granada o los 15 millones de euros que se gastarán en el estadio de la Cartuja y que revertirán, íntegramente, en esa ciudad. La letanía de apoyos a Sevilla a costa de no invertir en otras necesidades que hubieran contribuido al equilibrio y a la cohesión territorial es tan extensa como aburrida.

Cuando se refiere la Sra. Trillo al tema universitario, vuelven los halagos a la Universidad de Sevilla y, además, alerta de que se acerca a la de Granada. Si consultamos el histórico de Shanghai veremos que esto no es exactamente así. Si miramos unos años atrás también veremos que cuando se decidió el desmembramiento de la Universidad de Granada, ésta quedó mutilada de los brazos técnicos y esto ha supuesto un lastre. Lastre que por supuesto nunca tuvo la sevillana, que igualmente ha visto cómo un sistema de financiación que primaba el número de alumnos frente a la excelencia, como ha denunciado la Excma. Rectora Pilar Aranda, le beneficia. Las referencias de la Universidad son globales, como global es el conocimiento. Resulta algo pueblerino que la atención se circunscriba al ámbito autonómico. Las propias dificultades que se derivan de la falta de infraestructuras determinan también los flujos de alumnado y paradójicamente de profesorado.

Compartimos la reflexión que hace entre inspiración y copia en parte. Hace algún tiempo leíamos con estupor la deuda de la Alhambra con los Reales Alcázares de Sevilla publicado por un periódico con gran presencia en aquella ciudad. Y sí, evidentemente, en esta aldea global la creatividad de unos y la vanguardia de otros aderezada de elementos culturales de nuestra tierra pueden crear nuevas concepciones y materializarlas. Y crear es precisamente la palabra porque es lo definitorio en la aportación sustantiva al cambio de las realidades. De eso en la Región de Granada hay muchos ejemplos porque sobra el talento. Nada de copiar, ni emular.

El impacto de los agravios puede objetivarse numéricamente. No es cuestión subjetiva el número de jóvenes que emigran, la falta de recursos sanitarios, los datos del PISA, la carencia de infraestructuras…

Para terminar la candidatura de Granada 2031 puede depender de nosotros mismos, en parte. ¿Sin el apoyo económico de Estado y Comunidad habría habido EXPO, AVE en el 92 y la transformación radical de Sevilla? No confundamos los términos.

No es envidia, es exigencia de Equidad y de Justicia, valores que durante 40 años no hemos visto hacia la Región de Granada.

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